Cuando dormir es una pesadilla.

Hace unos cuantos años, me parecía curioso un comercial de televisión en que los actores fingían acabarse de despertar en la mañana y se quejaban de dolores en el cuerpo. Se llevaban las manos a la cintura, las caderas y hasta los pies. Yo me reía al verlo, porque ¿cómo una persona que se acaba de despertar puede tener tantas dolencias? Hasta que me pasó a mí.

Si bien pueden haber muchos factores que provoquen que duela por aquí y por allá, no es normal levantarse adolorido y más cansado que cuando nos fuimos a dormir. Y como la vida sigue, uno cree que con un duchazo y una buena taza de café se arregla todo. Sin embargo, el día nos agarra con baja productividad, los bostezos son la orden del día, estamos de mal humor y sintiendo que una aplanadora nos pasó por encima. Al otro día se repite la historia y al cabo del viernes, no tenemos fuerzas, ni ganas, ni ánimo de nada.

¿De dónde nos viene tanto cansancio? Hemos hecho un esfuerzo por ir a dormir temprano, aún así no hay descanso. Dentro de las posibilidades para esa pesadilla, ¿has considerado que tu colchón (o “mattress”, como popularmente se le conoce) pueda ser el culpable?

¿Será el colchón?

Comienza por preguntarte: ¿cuánto tiempo llevas con el mismo “mattress”? Lamento decirte que ellos no duran toda la vida, especialmente si el que tienes no es de la mejor calidad. Generalmente, al cabo de 8 a 10 años, sus materiales ya han dado el máximo, siempre y cuando hayas tomado todas las medidas para su mantenimiento. De lo contrario, le has restado capacidad para que descanses como mereces. ¿Qué debes saber? Esto es lo que recomiendan los expertos:
  • Para un buen mantenimiento de tu colchón, es importantísimo voltearlos y rotarlos con regularidad. No es recomendable dormir de un mismo lado del “mattress” todo el tiempo porque se desgastará con mayor rapidez. Si tu colchón está diseñado para dormir de un solo lado, entonces rótalo 180 grados.

  • Toma en cuenta cuánto ha sido el peso al que has sometido tu colchón. Si estás sobrepeso, vas a notar que tu lugar preferido para dormir se va hundiendo con el uso. Si compartes tu cama con alguien que también está sobrepeso, se recortan los años de calidad de ese colchón. Si a simple vista se nota que tu “mattress” se ha hundido en un lado, es hora de reemplazarlo.

  • Un factor que afecta increíblemente nuestro descanso es la calidad del “mattress”. A la hora de ir a comprarlos, hay de todos los precios y marcas, y si estabas corto de presupuesto, tal vez escogiste uno conveniente para tu bolsillo pero no para tu espalda. Tristemente, mientras más económicos, menos calidad y soporte. Y si ese fue tu caso, ya puedes darte cuenta de por qué te levantas tan cansado en la mañana.

También debes evaluar si la firmeza del colchón puede estar detrás de tu falta de descanso. Un “mattress” demasiado rígido o demasiado blando puede ser el responsable de algunas dolencias con las que te levantas.

¿Cómo saber cuál es el adecuado para ti? Ve a una tienda especializada en colchones y trata las diferentes variedades. No tienes que comprar en ese momento, pero te dará una idea del tipo de “mattress” que te conviene… y si tienes que presupuestarte para su compra. Algunas guías generales son:

  1. Oriéntate sobre el material con que está hecho el colchón. Hay algunos con un armazón de resortes, que si bien han sido mejorados con el tiempo, son un más rígidos en tu espalda. Del mismo modo, encontrarás los que están hechos con látex, espuma o “foam” y material vicoelástico. De buenas a primeras, pueden sonar cómodos, pero no necesariamente es lo que tu cuerpo necesita.

  2. Si tu edad es más de 40, la recomendación es que vayas considerando un colchón un poco más firme. Con el paso de los años, el cuerpo necesita más de apoyo en la espalda.

  3. A las personas con problemas de circulación, los expertos les recomiendan un colchón más flexible. Es importante que sea del tamaño que te provea espacio suficiante para colocar almohadas que levanten las piernas o la parte superior del cuerpo, de modo que se facilite la circulación de la sangre.

  4. Para quienes sufren de calor a la hora de dormir, la solución no sólo es un aire acondicionado. Los colchones de resortes o los vicoelásticos son más frescos, y ayudan a minimizar el problema de la temperatura corporal.

  5. Toma en cuenta cómo duermes. Si la posición más frecuente para ti es de lado, la columna vertebral debe mantenerse derecha. Un colchón de firmeza media puede ayudarte a conseguirlo, dándole apoyo a tus hombros y caderas. Si eres de los que duermen boca arriba, te conviene un “mattress” más firme. Para los que duermen boca abajo, los colchones más suaves son la opción.

¿Y qué de las almohadas?

Las almohadas, igual que los colchones, recogen una gran cantidad de impurezas que el cuerpo desecha mientras dormimos. No se ven a simple vista. Aunque el tiempo máximo recomendable para una almohada de calidad es de 2 años, por razones de higiene se recomienda cambiarlas entre 6 a 8 meses de uso. Eso contribuye a un buen descanso.

Hay otro tipo de “almohadas” que a veces conviene tener a la hora de dormir y que pueden suavizar la postura del cuerpo para un buen descanso.

“Mattress topper”: se trata de una almohadilla del tamaño del colchón, de una o dos pulgadas de grosor. Vienen en diferentes materiales, desde “foam” hasta plumas. Esa capa extra sobre el “mattress” ayuda a que el cuerpo se acomode con mayor suavidad, dando una sensación de confort. En muchos casos, es la clave para un sueño reparador. No son baratas, pero la inversión bien vale la pena.

Edredón o “comforter”: es mucho más que una colcha mullida para vestir tu cama. Dependiendo del material de la tela y su relleno, puede convertirse en una parte esencial más de tu buen descanso.

Igual que cualquier otro producto para la cama, viene en una variedad de precios. Los más económicos, por supuesto, son de materiales menos resistentes y hasta más calurosos. Quizás por eso das tantas vueltas en la cama: porque los materiales de las sábanas y el edredón hacen que la temperatura de tu cuerpo se eleve y sin darte cuenta, das vueltas toda la noche buscando la postura y temperatura más adecuada. La próxima vez que vayas a comprar un edredón, especialmente si te inclinas por el conjunto que viene ya todo en un mismo empaque (“bed-in-a-bag”), verifica bien de qué está hecho. Lo ideal es que sea 100% de algodón Tal vez los dólares que buscas ahorrarte en ese artículo es lo que te está costando horas de sueño.

Protector anti-alergias y anti-ácaros: generalmente están hechos de algún derivado de plástico o material resistente, y funcionan como una barrera para la acumulación de polvo y ácaros. El problema es que con el contacto del cuerpo, hacen de la experiencia del descanso una calurosa.

Ropa de cama: en la medida que puedas, opta por la que es 100% algodón, con tonos y diseños suaves, pues promueven que el cuerpo se relaje y busque ese anhelado descanso.

Cuando el problema para dormir no es el colchón

Si cuentas con el “mattress”, almohadas, ropa de cama y ambiente perfecto para dormir, y aún así te levantas cansado, quizás hay hábitos o asuntos de salud que debas considerar.

Estrés – cualquier preocupación que tengas va a influir en tu descanso. No importa si es un asunto en el que pensaste en la mañana o cerca de la hora de ir a la cama, todo lo que dispare tu ansiedad y estrés tiene un efecto directo en la rapidez con que te duermes y el tiempo que permaneces dormido.

Problemas de salud – el insomnio puede ser un efecto de tratamientos, medicamentos y condiciones de salud como cáncer, diabetes, enfermedad de Parkinson, cardiovasculares, respiratorias y renales. Pero también quienes padecen de reflujo gastroesofagal o GERD, vejiga hiperactiva, tiroides y cambios hormonales tienen gran dificultad para dormir.

Desórdenes del sueño – cada vez son más las personas que sufren de problemas para conciliar el sueño y tener un buen descanso. La apnea del sueño es una de las causas principales. Esta condición hace que la persona deje de respirar de forma periódica mientras duerme, haciendo que el cerebro envíe señales de advertencia al corazón para que no deje de funcionar en esos episodios sin oxígeno. El resto del cuerpo recibe las mismas alertas, y en vez de descansar, lo que hace es trabajar de más para que el oxígeno siga fluyendo hasta que la persona vuelva a respirar normalmente. La mayoría de las veces, los pacientes no se dan cuenta que esto sucede, excepto por el cansancio acumulado que van sintiendo. Algunos indicadores comunes de la apnea del sueño es que la persona ronca profusamente, está sobrepeso y tiene la circunferencia del cuello agrandada. Otra condición que afecta a la hora de dormir es el síndrome de las piernas inquietas.

Postura al dormir – A veces el cansancio nos domina, y nos quedamos dormidos en posturas que nos roban el sueño. También influye la forma en que acomodamos las almohadas en nuestra nuca y cabeza: si la postura no es adecuada, no sólo hará que ronquemos, sino que pondrá tensión innecesaria en esos músculos y nos levantemos adoloridos y poco descansados.

Adicción a la cafeína, nicotina y alcohol – Todos ellos son estimulantes, especialmente si se consumen cerca de la hora de ir a dormir. En el caso del alcohol, en ocasiones puede provocar un estado de estupor similar al sueño, pero no propicia el descanso del cuerpo.

Comer mucho o pesado antes de ir a la cama – este hábito hace que el sistema digestivo se active en un momento en el que buscamos bajar revoluciones. Además, provoca acidez estomacal y reflujo, lo que hace que la persona no pueda dormir apropiadamente.

Estimulación sensorial antes de dormir – se ha vuelto el problema no relacionado a la salud que más está afectando el descanso de la gente. Tiene que ver con el uso de computadoras, teléfonos móviles, videojuegos y televisión antes y al momento de ir a la cama. También incluye escuchar música en decibeles altos, especialmente cuando se usan los auriculares (earphones).

Toma en consideración todos estos factores si sientes que no estás durmiendo lo suficiente. No es para que salgas corriendo a comprar un “mattress”, pero quizás te ayude a hacer unos ahorros para que en su momento inviertas en ese merecido descanso. Y si crees que el asunto va más allá del colchón, haz los cambios necesarios o ve a hacerte un chequeo. Por tu salud, vale la pena encontrar una solución a lo que esté robando el sueño.

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