La corte no encontró evidencia para las denuncias de fraude de Trump.

La corte no encontró evidencia para las denuncias de fraude de Trump.

noviembre 24, 2020 Desactivado Por Alfredo Gomez

 

 

Filadelfia .- Mientras que se encontraba la forma de salvar la fallida carrera por la reelección de Trump, su equipo y él perseguían un juego extremadamente complicado de tecnicismos legales por 6 estados que se centraban en el premio mayor: Pennsylvania.

 

La estrategia pudo aparentar ser buena en frente de las cámaras de televisión o en otros medios para los que apoyaban a Trump,  pero demostró ser un desastre en corte, con todos los jueces rechazando los argumentos por el fraude electoral y encontraron el trabajo legal del equipo de campaña poco profesional.

 

En un mordaz dictamen tarde el sábado, el Juez Distrital de los Estados Unidos Matthew Brann, un republicano y miembro de la Sociedad Federalista en Pennsylvania central, comparó los argumentos legales del equipo de campaña con un “monstruo Frankenstein” y concluyó mencionando que el equipo de Trump sólo ofreció “acusaciones especulativas”, no pruebas de una corrupción inaudita.

 

El equipo de campaña formuló que apelaría la decisión al 3er Tribunal de Circuito de Apelaciones de Estados Unidos, un día antes que los 67 condados del estado tienen marcado certificar sus resultados y enviarlos a los oficiales estatales. Además, pidieron en la noche del domingo por una audiencia acelerada el miércoles mientras buscan enmendar la demanda que Brann desestimó.


Los esfuerzos de Trump en Pensilvania muestran que tan lejos está dispuesto a llegar, empujando teorías sin fundamento de fraude electoral masivo, aún cuando las puertas legales se cierran en su cara para sus intentos en hacer que la corte haga lo que los votantes no hicieron en las Elecciones y darle un segundo periodo de gobierno. Este esfuerzo es conducido por Rudy Giuliano, el abogado personal de Trump, que llegó al estado el sábado siguiente a las elecciones del 3 de noviembre, mientras que el conteo continuaba y el presidente estaba jugando golf, convocó a los reporteros a un lejano y cuestionable rincón de Filadelfia el 7 de noviembre. Este lugar donde llevó a cabo su descargo pronto se volvería legendario: Four Seasons Total Landscaping. La conferencia estaba destinada a ser un fracaso desde el comienzo. Minutos antes, portales de noticias comenzaban a reportar la virtual presidencia al demócrata Joe Biden. 

 

Sin embargo, el plan de Trump para darle vuelta a las elecciones por batallas legales y gritos de fraude, la misma táctica que había usado para evitar pérdidas en el mundo de los negocios. Y pronto este plan se expandiría fuera de Pensilvania.

 

“Algunas de las papeletas se veían sospechosas” dijo Giuliani del conteo de votos en Filadelfia mientras estaba parado detrás de un cerco de metal, al lado de una tienda sexual. Además, dijo que la ciudad estaba siendo manejada por “una decrépita máquina Demócrata”. “Esas papeletas por correo podrían haber sido llenadas el día anterior, por los hackers del partido Demócrata que estaban por todo el centro de convenciones”, dijo Giuliani. Prometió poner una nueva ronda de demandas. “Este es un caso muy fuerte” aseguró.

 

Justin Levitt, un profesor de la Escuela de Derecho de Loyola que se especializa en legislación electoral llamó ‘peligrosas’ a las demandas de Trump. “Es un espectáculo, pero es un espectáculo muy dañino” dijo Levitt. “Es un espectáculo tóxico. Las alegaciones de hechos alternativos, sin base y sin evidencia, están generando un efecto real en una cantidad importante de americanos. Se están creando las condiciones para que las elecciones no funcionen en el futuro”.

 


Ninguna corte ha encontrado mérito alguno en el núcleo de las acusaciones, pero esto no frenó al equipo de Trump a interponer casi dos docenas de retos legales a la victoria de Biden en Pensilvania, incluyendo una en la mañana de las elecciones, registrada por un abogado que anteriormente estuvo preso.

 

Los abogados del presidente pelearon el periodo de gracia de 3 días que las papeletas tienen para llegar. Se quejaron que no estaban permitiéndonos observar el conteo de votos. Dijeron que los condados demócratas dejaron que los votantes corrijan, injustamente, errores en los sobres de sus papeletas. Decían que para dondequiera que miraran se olía a fraude. “Sentí que un maligno fraude estaba en proceso” dijo Lisette Trragano, una observadora del estado de Filadelfia cuando Giuliano la llamó al micrófono en el Four Seasons Total Landscaping. 

 

A decir verdad, un republicano es el encargado del consejo de elecciones de esa ciudad y dijo que recibió amenazas de muerte en su oficina mientras que las quejas de Trump sobre las elecciones se intensificaban. Ningún juez encontró alguna evidencia de fraude en Pensilvania, o cualquier otro estado donde la campaña de Trump haya puesto una demanda.

 

Por el contrario, los abogados de Trump desistieron cuando fueron presionados en corte por evidencia válida o serían acusados de intentar descarrilar el proceso democrático.

“Te estoy pidiendo, como un miembro de esta corte, ¿hay individuos representando a la campaña de Trump en esa habitación?” preguntó el Juez Distrital de los EEUU  Paul Diamond en una audiencia extraordinaria el 5 de Noviembre, en la que los republicanos le pidieron que pare el conteo de votos en Filadelfia por su supuesto destierro.

“Hay una no-cero cantidad de individuos en esa habitación” respondió el abogado Jerome Marcus.

El conteo en Filadelfia continuó, y las pérdidas continuaron para Trump. Para el viernes 6 de noviembre, cuando una corte de apelación estatal rechazó una queja republicana por papeletas provisionales y en Filadelfia un juez se rehusó a descartar 8,300 papeletas que llegaron por correo y que fueron puestas en duda. Biden estaba arriba por 27,000 votos.

 

A nivel nacional, la carrera todavía no acababa. Pero estaba volviéndose más claro que la victoria de Biden en Pensilvania era inminente. Cuando llegó la victoria, Trump cambió de estrategia rápidamente a litigar, pero no resultó un buen plan.

Una corte de apelaciones de EEUU encontró la extensión de 3 días para las papeletas por correo en Pensilvania elogiable, al considerar que las interrupciones y las tardanzas del correo causadas por la pandemia. Jueces en Michigan y en Arizona, al no hallar evidencias de fraude, se rehusaron a bloquear la certificación de los conteos de votos de los condados. La firma de abogados que representaba a la campaña de Trump comenzó a ser bombardeada y se retiró.

 

Esto dejó a Giuliani, que no había defendido un caso en corte en 3 décadas, a cargo de los esfuerzos para darle la vuelta a las elecciones.

 

“Puedes decir muchas cosas en una conferencia de prensa… Cuando vas a corte, no puedes” dijo el abogado Mark Aronchick, que representaba a oficiales de las elecciones en Filadelfia, Pittsburgh y a otros en bastantes demandas en Pensilvania. “Realmente no le presto atención a toda la bulla hasta que veo el resumen legal”

 

El martes, Giuliani piso la corte. Fue un convocado tardío luego de que los abogados de Porter Wright Mporris & Arthur se retiraron el fin de semana anterior. Llegó con todo un equipo detrás, una demostración de fuerza que dejaba claro muchas cosas excepto un argumento legal sólido. “Me senté a escuchar estupidizado” dijo Aronchick, que es un abogado con experiencia en juicios.

 

“Estábamos listos para argumentar en una cuenta. En cambio, [Giuliani] nos recibió con una versión expandida de su conferencia de prensa en la compañía de jardinería” dijo Aronchick. “No mantenía ninguna relación con el caso”. Giuliani, admirado por muchos en Manhattan por su postura ruda como uno de los mejores abogados persecutores y su liderazgo mientras que fue alcalde de Nueva York durante los ataques del 9/11, sufría en contestar aún a las preguntas legales más básicas. Pero continuó hablando sobre una supuesta conspiración para arreglar las elecciones estatales. “La mejor descripción para esta situación es fraude masivo y nacional de votantes” argumentó Giuliani. Sin embargo, cuando fue cuestionado, admitió que su queja formal ya no incluía afirmaciones de fraude. Luego, la realidad llegó a aplastarlo, cuando las noticias de que la Corte Suprema de Pensilvania había rechazado la apelación de la campaña de Trump se filtraron en la corte. Era una de las últimas afirmaciones de la campaña que quedaban en pìe. Hasta la oposición fue absoluta.

 

“La noción de que, presuntamente, papeletas válidas tomadas en cuenta por el electorado de Pensilvania podrían ser ignoradas solamente por irregularidades de proceso aisladas que han sido escondidas… es equivocada” El Jefe de Justicia Thomas G. Saylor escribió para la minoría en la decisión de 5 a 2.

 

Brann, de Williamsport, dejó que la audiencia de la corte federal se dilatara pasada la hora de la cena y otorgó a ambos lados más tiempo  para poder interponer mociones adicionales. Las de la campaña de Trump estaban repletas con errores ortográficos y una referencia errónea a una ‘Queja por la Segunda Enmienda’ en vez de una queja por la segunda enmienda.

La campaña tomó esta oportunidad para responder una de las preguntas más importantes que su reto a estas elecciones había creado: Solo pedía que los resultados presidenciales fueran separados, no los votos de las mismas papeletas para otros oficios. Los resúmenes presentados por Giuliani y su acompañante Marc Scaringi, un conductor de radio local conservador quien, antes de ser contratado, puso en duda la litigación de Trump diciendo “no revertirá las elecciones”.

 

Aronchick puso resistencia a la premisa principal de la campaña de que los trabajadores de la elección local, posiblemente trabajando para la mafia, como sugería Giuliani, había conspirado para arruinar el triunfo de Trump. “¿Estas sugiriendo que ellos son parte de la conspiración?¿Como es que funciona?” Preguntó Aronchick “¿Quien?¿dónde? ¿cuándo? y ¿como?”

 

Brann en su dictamen, dijo que espera que la campaña de Trump presente evidencia formidable de la irrefutable corrupción por la que quisiera invalidar los millones de votos. En cambio, agregó, la campaña ha presentado “argumentos legales débiles sin mérito y con acusaciones especulativas”.

El tercer Circuito, en Filadelfia, podría ya haber tomado una decisión. En su dictamen del 13 de noviembre, la corte de apelaciones lo llamó “indisputable para nuestro proceso democrático: que el voto legal de todos los ciudadanos debe ser contado”.

 

La diferencia con la que Biden lidera el estado es de 80.000 votos.

 

“Nuestro sistema depende de la posibilidad de que puedas perder en un proceso justo. Si esa posibilidad no existe, no tienes una democracia” dijo Levitt, el profesor de leyes. “Hay países que sí funcionan así, pero eso no describe a América”

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