El exdirector del FBI James Comey fue acusado por segunda vez y se entregará hoy a las autoridades

El exdirector del FBI James Comey fue acusado por segunda vez y se entregará hoy a las autoridades

04/29/2026 Desactivado Por Florencia Maggio

Un gran jurado en Carolina del Norte lo acusó ayer de hacer una amenaza contra el presidente y de transmitirla por medios digitales — ambos cargos llevan hasta 10 años de prisión. La foto mostraba conchas formando el número «86 47». La primera acusación por el mismo hecho fue desestimada en noviembre. Comey dice que es inocente y acusa al DOJ de actuar como «el brazo legal de una tiranía»


WASHINGTON — James Comey, el exdirector del FBI que fue despedido por Trump en 2017 durante la investigación de la injerencia rusa en las elecciones, se entregará esta mañana a las autoridades federales en el Distrito Este de Virginia. Un gran jurado en Carolina del Norte lo acusó ayer martes de hacer una amenaza contra el presidente de Estados Unidos y de transmitir una comunicación que contenía una amenaza de muerte a través de medios digitales. Ambos cargos llevan hasta 10 años de prisión.

El origen de todo es una foto. En mayo de 2025, Comey publicó en Instagram una imagen que mostraba conchas marinas dispuestas en la arena formando el número «86 47.» En el argot popular estadounidense, «86» significa eliminar o deshacerse de algo. El 47 es la referencia al 47° presidente: Donald Trump. Comey borró la foto pocas horas después de publicarla.

La entonces secretaria del DHS Kristi Noem declaró que Comey sería investigado por el Servicio Secreto por lo que ella llamó un llamado «al asesinato» del presidente. El exdirector se sometió a una entrevista de varias horas con agentes federales y explicó que simplemente había visto las conchas dispuestas así en una playa de Carolina del Norte. Esa primera investigación resultó en una acusación formal que un juez federal desestimó en noviembre de 2025. Ahora el fiscal general interino Todd Blanche — quien asumió el cargo luego de que Trump destituyera a Pam Bondi — aprobó una segunda acusación ante un gran jurado diferente en el mismo estado, bajo los mismos cargos.

Comey respondió ayer en redes sociales: «Nada ha cambiado conmigo. Soy inocente. No tengo miedo.» En un video posterior fue más duro: acusó al Departamento de Justicia de actuar como «el brazo legal de una tiranía» y dijo que la segunda acusación demuestra que la administración no acepta un no de los tribunales como respuesta.

Los expertos en derecho constitucional son ampliamente escépticos de que el caso prospere. Eugene Volokh, catedrático de Stanford especializado en la Primera Enmienda, fue directo: «Esto no va a ningún lado. Esto claramente no es una amenaza punible.» La jurisprudencia de la Corte Suprema establece un estándar alto para condenar a alguien por amenaza: debe haber intención subjetiva de amenazar, no solo que el destinatario lo interprete de esa manera.

Lo que el caso sí revela con claridad es el patrón del DOJ bajo la segunda administración Trump. Comey no es el único blanco: su hija Maurene Comey, exfiscal federal en Nueva York donde llevó casos contra Sean Combs, Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell, alega que fue despedida como represalia por ser la hija del exdirector del FBI y busca pago retroactivo y sus honorarios legales. Para la comunidad latina del DMV, el episodio forma parte de un patrón más amplio de uso del sistema de justicia como herramienta política — y si la acusación vuelve a ser desestimada, como predice la mayoría de los expertos, quedará como otro capítulo en la guerra personal de Trump con sus adversarios.

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