El gobierno sancionó a 12 empresas chinas por comprar petróleo iraní

El gobierno sancionó a 12 empresas chinas por comprar petróleo iraní

05/12/2026 Desactivado Por Florencia Maggio

China importaba 1.38 millones de barriles diarios de petróleo iraní. La guerra redujo sus importaciones totales de petróleo un 20 por ciento en abril. Beijing respondió ordenando a sus empresas ignorar las sanciones — la primera vez que invoca esa ley. El Estrecho de Ormuz cerrado también golpea a China, que obtiene la mitad de su petróleo del Medio Oriente


WASHINGTON / BEIJING — El Departamento del Tesoro anunció ayer sanciones contra 12 empresas e individuos — incluyendo firmas con base en Hong Kong, los Emiratos Árabes Unidos y Omán — acusados de ayudar a la Guardia Revolucionaria Iraní a vender y transportar petróleo a China a pesar de las sanciones existentes. El anuncio llega dos días antes de que Trump aterrice en Beijing para una cumbre con el presidente Xi Jinping que todo indica tendrá a Irán como tema central.

El movimiento es deliberadamente provocativo en su timing. China es el mayor comprador de petróleo iraní del mundo — importaba un promedio de 1.38 millones de barriles diarios en 2025, más del 80 por ciento del petróleo exportado por Irán. Las sanciones buscan cortar esa fuente de ingresos que le permite al gobierno iraní financiar sus fuerzas armadas y sus grupos aliados en la región. El secretario del Tesoro Scott Bessent fue directo: el objetivo es «cortar al régimen iraní de las redes financieras que usa para llevar a cabo actos terroristas y desestabilizar la economía global.»

China respondió con una medida igualmente deliberada. Su Ministerio de Comercio ordenó a las empresas chinas no cumplir con las sanciones estadounidenses contra cinco refinerías — la primera vez que Beijing invoca formalmente una ley que le permite ordenar a sus empresas ignorar sanciones extranjeras que considera ilegales. Es una señal clara: China no va a dejar que Washington dicte sus relaciones comerciales con Teherán.

Pero la realidad energética complica el cálculo chino. La guerra con Irán y el cierre del Estrecho de Ormuz están golpeando a China de manera directa — el país obtiene aproximadamente la mitad de su petróleo crudo del Medio Oriente, y la interrupción del tránsito por el Estrecho redujo sus importaciones totales de petróleo en abril un 20 por ciento respecto al año anterior, el nivel más bajo en casi cuatro años. Eso forzó a China a recortar sus exportaciones de productos refinados — gasolina y combustible de aviación — para proteger su mercado doméstico. China quiere que el Estrecho se abra. Pero sus condiciones para ayudar a lograrlo no coinciden necesariamente con las de Washington.

La cumbre Trump-Xi del miércoles y jueves en Beijing promete ser una de las más cargadas de tensión en años — con el tema nuclear iraní, las sanciones a empresas chinas, y el futuro del Estrecho de Ormuz todos sobre la mesa al mismo tiempo. «China va a ser un actor importante para asegurar que el diálogo continúe», dijo una fuente familiarizada con las conversaciones. Todo lo que ocurra en Beijing esta semana determinará en gran medida si hay o no una segunda oportunidad real de paz con Irán antes de que el cese al fuego colapse completamente.

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