El gobierno lleva niños de hasta 4 años a cortes de inmigración solos, sin abogado y sin entender lo que pasa

El gobierno lleva niños de hasta 4 años a cortes de inmigración solos, sin abogado y sin entender lo que pasa

05/22/2026 Desactivado Por Florencia Maggio

La administración Trump aceleró el ritmo de las audiencias de menores no acompañados para cumplir su meta de deportaciones. Hay niños que son convocados a corte repetidamente en cuestión de semanas. Los defensores reportan que algunos llegan tan aterrados que se orinan antes de entrar. Una jueza colombiana deportada al Congo tuvo que ser repatriada a EEUU por orden de un juez federal porque el país africano no podía atender sus problemas de salud


WASHINGTON — En las cortes de inmigración de todo el país, algo está ocurriendo que los defensores de derechos de los niños describen como una de las crisis más silenciosas de la política migratoria actual: menores no acompañados de hasta cuatro años de edad están siendo llamados a comparecer ante jueces de inmigración, sin representación legal, sin un adulto de confianza a su lado, y sin capacidad de entender lo que está pasando — mientras un juez decide si serán deportados.

La administración Trump aceleró de manera significativa el ritmo de las audiencias de menores no acompañados como parte de su política de maximizar las deportaciones. Según reportes documentados por CNN y organizaciones de defensa legal, hay niños que están siendo convocados a corte repetidamente en cuestiones de semanas — a veces con apenas días de diferencia entre una audiencia y la siguiente — en un proceso que los abogados describen como diseñado para la velocidad, no para la justicia. Los defensores reportan que algunos niños llegan tan aterrados que se orinan antes de entrar al salón. Otros lloran sin parar. Muchos no hablan inglés. Algunos no hablan ningún idioma con fluidez porque son demasiado pequeños.

El sistema legal de inmigración de Estados Unidos no exige que el gobierno provea un abogado a los menores en cortes migratorias — a diferencia del sistema criminal, donde cualquier acusado tiene derecho a representación legal. Un niño de cuatro años puede comparecer ante un juez de inmigración completamente solo, sin nadie que lo represente, sin nadie que le explique lo que está ocurriendo, y sin que el juez tenga otra opción que proceder con la audiencia. Los jueces de inmigración — que ya tienen una de las cargas de trabajo más pesadas del sistema judicial americano — se encuentran en la posición de tener que conducir audiencias con niños que no pueden responder preguntas básicas sobre su situación legal.

La semana pasada, un fallo de un juez federal en el estado de Washington ilustró hasta dónde pueden llegar las consecuencias de la política de deportaciones aceleradas: el gobierno de Colombia no podía ser devuelta al Congo — adonde había sido deportada — porque las autoridades congoleñas informaron que no tenían capacidad de atender sus problemas de salud crónicos. El juez ordenó al gobierno de Estados Unidos traerla de regreso. Es el tipo de caso que los defensores de derechos humanos advierten se multiplica cuando las deportaciones se ejecutan a velocidad industrial sin revisar las circunstancias individuales de cada persona.

Para las familias latinas del DMV, la historia tiene dimensiones muy directas. Hay niños centroamericanos y sudamericanos en el área de Washington que llegaron solos o fueron separados de sus familias durante el proceso migratorio y que ahora navegan este sistema sin la protección legal que cualquier adulto en la misma situación tendría derecho a exigir. Organizaciones como CASA, Kids in Need of Defense y el Capital Area Immigrants’ Rights Coalition en el DMV proveen representación legal gratuita a menores en estos procesos — pero la demanda supera con creces la capacidad disponible. Si usted conoce a un menor no acompañado o a una familia con un niño enfrentando un proceso migratorio sin representación, puede contactar a estas organizaciones para solicitar ayuda.

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