El director del Centro Nacional Antiterrorismo renuncia hoy y acusa a la administración Trump de haber iniciado la guerra contra Irán bajo presión israelí

El director del Centro Nacional Antiterrorismo renuncia hoy y acusa a la administración Trump de haber iniciado la guerra contra Irán bajo presión israelí

03/17/2026 Desactivado Por Florencia Maggio

Joe Kent, jefe de la agencia que asesora directamente al presidente en materia de terrorismo, publicó esta mañana su carta de renuncia en la que afirma que Irán no representaba una amenaza inminente para Estados Unidos; es la dimisión de mayor rango dentro del gobierno Trump desde el inicio del conflicto


WASHINGTON — Joe Kent, director del Centro Nacional Antiterrorismo (NCTC), la agencia del gobierno federal encargada de coordinar la inteligencia sobre amenazas terroristas y asesorar directamente al presidente, anunció hoy su renuncia al cargo en rechazo a la guerra contra Irán, en lo que constituye la dimisión de mayor jerarquía dentro de la administración Trump desde el inicio del conflicto hace tres semanas.

En una carta publicada en su cuenta personal de X dirigida al presidente Donald Trump, Kent fue contundente: «No puedo apoyar en buena conciencia la guerra en curso contra Irán. Irán no representaba una amenaza inminente para nuestra nación, y es evidente que iniciamos esta guerra debido a la presión de Israel y su poderoso lobby americano.» Kent recordó además al presidente sus propias palabras de campaña, en las que Trump prometió poner fin a las intervenciones militares en el Medio Oriente y evitar las guerras que, según decía, habían costado vidas y riqueza a Estados Unidos.

Kent es un veterano de las Fuerzas Especiales del Ejército con 11 despliegues de combate a lo largo de una carrera de 20 años, y posteriormente trabajó como oficial paramilitar de la CIA. Fue nominado por Trump en febrero de 2025 y confirmado por el Senado en julio del mismo año con 52 votos a favor y 44 en contra, sin apoyo demócrata. Su renuncia reviste una dimensión personal además de política: su primera esposa, Shannon Kent, una criptóloga naval, murió en un atentado suicida en Siria en 2019.

La reacción de la Casa Blanca fue inmediata. La secretaria de prensa Karoline Leavitt rechazó la afirmación de Kent de que Irán no representaba una amenaza inminente y calificó de «insultante y ridícula» la idea de que Israel haya llevado a Trump a iniciar el conflicto. El propio Trump, consultado durante una reunión con el Primer Ministro de Irlanda en el Salón Oval, minimizó la figura de su exfuncionario: «Siempre pensé que era una buena persona. Pero siempre pensé que era débil en materia de seguridad. Cuando leí su declaración, comprendí que es una buena cosa que se haya ido.»

La directora nacional de inteligencia, Tulsi Gabbard, supervisora directa del NCTC y estrecha aliada política de Kent, evitó pronunciarse sobre el contenido de la renuncia y no respaldó ni rechazó la evaluación de su exsubordinado sobre la amenaza iraní. En un comunicado en X se limitó a señalar que el presidente «es responsable de determinar qué constituye y qué no constituye una amenaza inminente.»

La renuncia de Kent expone con particular crudeza las fisuras dentro del ala más ideológica del movimiento MAGA sobre la guerra en Irán. Figuras como Tucker Carlson y Megyn Kelly han sido críticas públicas del conflicto, mientras que los sondeos indican que la mayoría de los votantes republicanos y del electorado MAGA respaldan la posición del presidente. Desde el entorno de Trump, un asesor calificó a Kent de «egocéntrico enloquecido» que «solo quería hacer ruido antes de ser despedido», y fuentes de la Casa Blanca señalaron que Kent llevaba tiempo sospechado de ser una fuente de filtraciones y había sido excluido de las reuniones con el presidente.

El senador demócrata Mark Warner, de Virginia y vicepresidente del Comité de Inteligencia del Senado, reconoció que la trayectoria de Kent es «profundamente perturbadora» pero validó el fondo de su argumento: «Nunca debió haber sido confirmado para liderar el Centro Nacional Antiterrorismo. Pero en este punto tiene razón: no había evidencia creíble de una amenaza inminente de Irán que justificara lanzar a Estados Unidos a otra guerra de elección en el Medio Oriente.»

Para las comunidades latinas del área de Washington, donde miles de residentes ya absorben el impacto económico directo del conflicto a través del alza en el precio de la gasolina, la renuncia de Kent añade una nueva capa de incertidumbre sobre la dirección y la justificación de una guerra que se inició hace menos de un mes y cuyas consecuencias económicas y humanitarias continúan escalando.

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