El presupuesto de Trump para 2027 propone eliminar por segundo año consecutivo el financiamiento para universidades que sirven a minorías

El presupuesto de Trump para 2027 propone eliminar por segundo año consecutivo el financiamiento para universidades que sirven a minorías

04/23/2026 Desactivado Por Florencia Maggio

El Congreso rechazó las mismas propuestas el año pasado y mantuvo los fondos. Pero la administración ya canceló $350 millones en becas a universidades hispanas por decreto en 2025, calificándolas de «inconstitucionales». Más de dos tercios de todos los estudiantes universitarios latinos del país asisten a una institución de servicio hispano


WASHINGTON — Por segundo año consecutivo, el presupuesto federal propuesto por la administración Trump para el año fiscal 2027 incluye la eliminación completa del financiamiento para las instituciones de educación superior que sirven a comunidades minoritarias —incluyendo las más de 500 universidades e institutos de educación superior que tienen la designación de Instituciones de Servicio Hispano, conocidas como HSIs por sus siglas en inglés. La propuesta también vuelve a pedir la eliminación total de los programas TRIO y GEAR UP, que han ayudado a estudiantes de bajos ingresos y primera generación a llegar y completar la universidad durante más de cinco décadas.

El plan presupuestario bajaría el financiamiento discrecional para el Departamento de Educación a $76.5 mil millones, una reducción del 2.9 por ciento respecto al año fiscal 2026. Los programas de educación superior perderían $2.7 mil millones según el plan. Georgetown University Entre los programas en la mira están los $354 millones en becas para instituciones que sirven a minorías, la eliminación total de los $1.6 mil millones para TRIO y GEAR UP, y recortes significativos al trabajo-estudio federal y a otras formas de apoyo para estudiantes de bajos ingresos.

El Congreso rechazó propuestas casi idénticas para el año fiscal 2026 y mantuvo los fondos. Pero la administración no esperó el proceso legislativo para actuar: en septiembre de 2025, el Departamento de Educación canceló unilateralmente $350 millones en becas discrecionales a universidades hispanas y otras instituciones de servicio a minorías, declarándolas «discriminatorias e inconstitucionales» porque requieren que las instituciones matriculen cierto porcentaje de estudiantes de grupos minoritarios para calificar. El Departamento de Justicia emitió un memorando legal respaldando esa posición. Las cancelaciones fueron rechazadas por el Congreso cuando aprobó el presupuesto de 2026, que mantuvo el financiamiento. Pero la incertidumbre dejó a cientos de universidades sin saber si recibirán sus fondos este año.

Las consecuencias son enormes para la comunidad latina. Las HSIs matriculan a más de 5.6 millones de estudiantes en todo el país, incluyendo a dos tercios de todos los estudiantes universitarios latinos. Georgetown University David Mendez, de la Asociación Hispana de Universidades y Colegios, dijo que eliminar este financiamiento «arranca inversiones críticas en estudiantes sub-representados y de primera generación y desestabilizará a universidades en 29 estados.» La organización LatinoJustice fue directa: «Esto no es solo un recorte presupuestario. Es un ataque a la equidad en la educación superior.»

Emmanual Guillory, del Consejo Americano de Educación, señaló una contradicción que preocupa a muchos: la administración propone aumentar el financiamiento para las becas Pell —que ayudan a pagar la matrícula— pero simultáneamente eliminar los programas que ayudan a los estudiantes a llegar a la universidad, mantenerse en ella y graduarse. OPB Muchos de los estudiantes que usan trabajo-estudio y TRIO también reciben la beca Pell. Sin el apoyo envolvente que ofrecen esos programas, la beca por sí sola no garantiza la graduación.

Para los estudiantes latinos del DMV, la amenaza es real aunque aún no se haya materializado por completo. Universidades como Northern Virginia Community College, George Mason University y la Universidad del Distrito de Columbia —todas con alta matrícula latina— dependen de fondos federales para sostener programas de tutoría, orientación académica y apoyo financiero dirigidos a estudiantes de primera generación. Si el Congreso accede esta vez a los recortes que rechazó el año pasado, las primeras en sentirlo serán las familias latinas que ven en la universidad la promesa de movilidad social.

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