Un juez federal anuló el cargo de $100,000 que Trump impuso a las visas H-1B

Un juez federal anuló el cargo de $100,000 que Trump impuso a las visas H-1B

06/09/2026 Desactivado Por Florencia Maggio

El juez Leo Sorokin de Boston falló que el cargo era un impuesto ilegal que Trump no tenía autoridad para imponer sin aprobación del Congreso. Antes del cargo, una visa H-1B costaba entre $2,000 y $5,000. Solo 85 empresas pagaron los $100,000 desde septiembre. El fallo contradice una decisión anterior en Washington DC — el caso llegará a las cortes de apelaciones y posiblemente a la Corte Suprema


BOSTON — Un juez federal en Massachusetts anuló hoy el cargo de $100,000 que la administración Trump impuso el año pasado sobre las visas H-1B — el programa que permite a trabajadores altamente calificados nacidos fuera de Estados Unidos trabajar en el país por hasta seis años. El juez Leo Sorokin, designado por el presidente Obama, falló en una decisión de 42 páginas que el cargo constituye un impuesto ilegal que el poder ejecutivo no tiene autoridad para imponer sin aprobación del Congreso.

«La Corte encuentra que la política impone un impuesto sobre las peticiones H-1B sin la delegación requerida por el Congreso», escribió Sorokin. «El presidente no tiene autoridad para imponer un impuesto a menos que ese poder sea delegado por el Congreso a través de una ley.» El fallo se produjo en respuesta a una demanda presentada por 20 estados — encabezados por el fiscal general de Massachusetts — que argumentaron que el cargo de $100,000 impedía la contratación de trabajadores esenciales en educación, salud e investigación científica.

El impacto del cargo había sido enorme desde que Trump lo anunció en septiembre. Antes de la nueva tarifa, una visa H-1B costaba entre $2,000 y $5,000 dependiendo del tipo de petición. De un día para otro, el costo saltó a $100,000 o más — una suma que la mayoría de las instituciones públicas, universidades, hospitales comunitarios y organizaciones sin fines de lucro simplemente no podían pagar. Como resultado, el número de peticiones colapsó: al 15 de febrero, solo 85 empleadores habían pagado el cargo completo de $100,000 desde su implementación. Universidades públicas reportaron no poder contratar profesores de matemáticas y ciencias. Hospitales en áreas rurales dijeron que no podían traer médicos especialistas. Programas de investigación médica paralizaron contrataciones.

El fallo de hoy contradice una decisión anterior de un juez federal en Washington DC que en diciembre había rechazado una demanda similar de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, dejando el cargo en vigencia. Eso crea exactamente el escenario legal que los abogados llaman un «circuit split» — decisiones contradictorias en distintos circuitos de apelación — que casi con certeza llevará el caso a las cortes de apelaciones y eventualmente a la Corte Suprema. Mientras tanto, hay además una tercera demanda pendiente en San Francisco presentada por grupos religiosos y organizaciones laborales.

La situación legal es compleja. El cargo de $100,000 estaba programado para expirar en septiembre de 2026 — lo que significa que incluso si la administración apela y gana en un tribunal superior, la disputa tiene un horizonte temporal limitado. Pero el precedente que establece — sobre si el presidente puede imponer cargas financieras masivas sobre programas de visas sin autorización del Congreso — tiene implicaciones que van mucho más allá de las H-1B.

Para la comunidad latina del DMV, el programa H-1B es relevante en múltiples dimensiones. El norte de Virginia tiene una de las concentraciones más altas de trabajadores con visa H-1B del país — especialmente en el sector tecnológico de Tysons Corner, Reston y Herndon. Muchos de esos trabajadores son latinoamericanos, especialmente de Brasil, México, Colombia y Argentina, que llegaron al área con visas de trabajo calificado. Y los servicios que más sufrieron con el colapso del programa — médicos especialistas, investigadores médicos, maestros de matemáticas y ciencias — son precisamente los que atienden a comunidades de ingresos medios y bajos en el área metropolitana.

Compartir