El estereotipo de belleza y su impacto en las adolescentes

Los críticos del tema acusan a los medios de comunicación y especialmente a la televisión, de provocar esta situación creando ansiedad, inseguridad y envidia en los televidentes para vender sus productos.

 Por: Aracelis Nieves, Ph.D.

En años recientes la cifra de adolescentes de 13 años a las que no les gusta
su cuerpo ha aumentado a un 53 % y cuando tienen 17 años esta cifra aumenta a
78%. Las cirugías estéticas a menores de 19 años se cuadriplicado ente 1999 y
2017 y lo triste del caso es que hay padres que este es el regalo que hacen a sus
hijas en sus quince años. Además, un 65% de las mujeres (ocho millones) sufren
algún tipo de trastorno de alimentación como anorexia y bulimia. Peor aún, los
índices de depresión se duplicaron entre 2000 y 2016 y un 18 % de las
adolescentes se cortan o autolesionan.

¿A qué se puede deber esto?

Los críticos del tema acusan a los medios de comunicación y especialmente
a la televisión, de provocar esta situación creando ansiedad, inseguridad y envidia
en los televidentes para vender sus productos. Señalan que los niños entre dos y
cinco años ven alrededor de 40,000 anuncios por año y los adolescentes en EU
pasan alrededor de 30 horas viendo TV. Esto anuncios reproducen imágenes de un
ideal de belleza que valora ciertos atributos físicos que pertenecen a un grupo
étnico o raza en particular. Esto se conoce como estereotipo.
Un estereotipo es un conjunto de ideas, actitudes y creencias preestablecidas
que son generalizadas y adjudicadas a un grupo social.

Algunos sinónimos para la palabra estereotipo son: arquetipo, canon, dechado, ejemplo, modelo, norma,patrón, pauta y prototipo. Mediante este patrón o canon “la clase social en el
poder” dicta cómo debe comportarse o cómo debe lucir un grupo en particular. Así
tenemos estereotipos que determinan roles o maneras de ser para los hombres y las
mujeres. El estereotipo de belleza en los anuncios de TV favorece las facciones de
una mujer anglosajona aunque la modelo sea negra o hispana. Por tanto, la mujer
bella es alta, delgada, rubia, de ojos grandes, tez clara, ojos claros, nariz respingada
y también tiene el pelo lacio y sedoso.
Por lo tanto, desde muy temprana edad, las niñas son dirigidas a perseguir y
alcanzar este ideal o estereotipo de belleza. El objetivo de los anuncios de
productos de belleza es que las adolescentes se sientan inseguras y compren esos
productos de belleza tratando de parecerse o convertirse en esa mujer que no
existe. La mujer en los Estados Unidos gasta alrededor de 15,000 dólares en
cosméticos al año. Desafortunadamente, en estos tiempos tratar de lograr ese ideal
es más extremado y peligroso que nunca.
¿Qué pueden hacer los padres para prevenir esta situación?
Antes que nada, los padres deben preguntarse cuál es su ideal de belleza y
cómo los medios de comunicación los ha influenciado. En otras palabras, tienen
que autoanalizarse y distinguir los sesgos en sus creencias para poder ayudar a sus
hijos.

Hay varias opciones que los padres pueden tratar: 1) Encuestar a los hijos
para distinguir cómo está su autoestima, 2) Ejercicio de identificación con una
raza, 3) Analizar críticamente los anuncios y 4) Creación y dramatización de un
anuncio.
Los padres deben identificar el grado de autoestima que tienen sus hijos y
además, explicarles qué es la autoestima. Este concepto se define como un
sentimiento valorativo de nuestro conjunto de rasgos corporales, mentales y
espirituales que forman la personalidad. Para identificar si la autoestima de su
hijo/a está alta o baja conviene preguntar, por ejemplo: si se han sentido mal con
ellos mismos porque no tienen X o Y producto, por qué no su cara, cuerpo, piel,
pelo… es diferente a los que se ven en los anuncios; si han sentido que tal vez
fulanita, sutanita o perencejita la apreciará más si poseen tal o cual producto o si
son más delgadas.
Con los niños más pequeños, pueden realizar un ejercicio para identificar y
clarificar este concepto con una foto de una mujer blanca y otra negra, en el caso
de niñas, o fotos de un hombre en el caso de los varones. Lo ideal sería tener un
muñeco blanco y uno negro. Cabe preguntar, por ejemplo: ¿Cuál es el más bonito y
por qué? ¿A cuál te pareces y por qué? ¿Cuál es bueno y cuál es el malo? ¿Por
qué?, entre otras.

Hay que puntualizar que los anuncios juegan con la autoestima del
televidente para hacerlos que compren el producto y sobre todo, deben analizarlos
críticamente. Algunas de las preguntas para reflexionar serían:
 ¿Cómo te sientes al ver el anuncio: satisfecho o insatisfecho contigo?
 ¿Cómo se aprovechará el anunciante si te sientes mal o insatisfecho?
 ¿A quién beneficia el anuncio: a ti o al anunciante?
 ¿Cuál es el propósito del anuncio?
 ¿Qué tipo de mujer o de hombre se presenta?
 ¿Qué situación se presenta en el anuncio?
 ¿Cuál crees es el mensaje?

También los padres pueden pedir a sus hijos que preparen un anuncio para
vender un producto. Los hijos deben escoger el producto, pensar quién compraría
ese producto y qué deben hacer para que se venda. Pueden pedirle que hasta
escriban el libreto y lo dramaticen. Los padres serán los televidentes.
En resumen, es importante promover en nuestros hijos una cultura que
celebre la salud, la aceptación y la autoconfianza frente a este falso ideal de
belleza. Todos tenemos el derecho a sentirnos felices con nosotros mismos sin importar el color de piel, tamaño o peso.

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